LA PAZ.- Uno es amarillo fosforescente y el otro morado, ambos tienen sonrisas malévolas y, aunque representan al temible coronavirus que ha puesto al mundo en crisis, su misión es ayudar a la Policía Boliviana en las calles creando consciencia sobre los cuidados que se deben tener para evitar la transmisión.

“Hola, hola amigo, soy el coronavirus”, anuncian animados estos virus de tamaño humano al acercarse a los transeúntes en lugares que mantienen una alta concurrencia, como los mercados callejeros de La Paz, a pesar de las restricciones dispuestas por el Gobierno interino de Bolivia.

Algunos se asustan, otros se ríen y no faltan quienes se hacen selfis con estas alegres botargas, unos muñecos que son iniciativa de la Dirección Nacional de Tránsito de Bolivia para concienciar a la gente sobre los peligros del COVID-19 y las medidas preventivas, como el uso de mascarillas y guantes desechables.

MUÑECOS SORPRESA EN MERCADOS PACEÑOS

El primer lugar visitado este jueves fue el populoso mercado Rodríguez, uno de los más grandes y tradicionales en el oeste de La Paz, donde de mañana la normalidad casi se impone, salvo por algunas personas que llevan mascarillas para vender o hacer las compras.

“¡Soy el virus!”, “mantengan distancia”, “vayan a sus casas”, arengan las botargas, arrancando sonrisas, elogios y algún ocasional enojo a su paso por este mercado.

“Qué buena onda”, dice un comprador al verlos, mientras un policía llama “virus” a su compañero disfrazado para que se acerque a unas vendedoras.

También cuestionan jocosamente a quienes salieron de casa con sus niños o las parejas de enamorados que andan de la mano pese a las recomendaciones de mantener distancia.

Con ellos va un agente que insta a la gente a recordar que solamente puede salir una persona por familia a hacer las compras y que a partir del mediodía todos deben estar de vuelta en sus casas