Francia no contabiliza hasta ahora a las personas fallecidas como consecuencia del coronavirus en residencias de ancianos o en sus domicilios, lo que ha levantado dudas sobre la transparencia del Ejecutivo, que promete incluirlas “en los próximos días”.

“Daremos esas cifras en cuanto tengamos datos consolidados”, se defendió este jueves la portavoz gubernamental, Sibeth Ndiaye, en la cadena “LCI”.

De momento, los 1.331 fallecidos que el país anotaba este miércoles no incluyen los brotes registrados en residencias de ancianos o casas particulares, lo que se debe, según el Ministerio de Sanidad, a “dificultades técnicas”.

“Estos establecimientos no están vinculados al sistema que permite vincular las cifras con las de los hospitales, lo que complica la recolección de la información”, justificaron fuentes de la Agencia de Salud de la región parisina en el diario “Libération”.

Los tres sindicatos que agrupan al personal médico de esas instituciones remitieron una carta al Ministerio de Sanidad el pasado fin de semana alertando de que, en la situación actual, podían superarse los 100.000 muertos en estos centros