Vickiana: Me siento bien gracias a Dios. Muy agradecida de papá Dios porque solo me faltaban cinco minutos para morir. Los médicos actuaron rápido, la doctora Ureña y mi cardiólogo Bautista actuaron a tiempo. La verdad que el pueblo se volcó en oraciones y cuando se pidió la sangre aparecieron muchas personas, incluso norteamericanos, estoy muy agradecida